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Mensaje del Presidente

He estado involucrado con la óptica y fotónica durante unos 30 años. Una parte particularmente satisfactoria de ese viaje ha sido ver el papel cada vez mayor de la tecnología óptica en el desarrollo y expansión de cosas que damos por sentado: comunicaciones globales fluidas, fabricación basada en láser, energía e iluminación limpias y rentables. Las tecnologías emergentes que van desde el lidar integrado hasta la fotónica del silicio, metamateriales y la información cuántica podrían tener avances aún mayores y espectaculares a medida que el siglo 21 continúa desarrollándose.

Sin embargo, por fuertes que parezcan las perspectivas, existe una amenaza inminente para llevarlas a cabo: la necesidad de garantizar una fuerza laboral sólida y calificada en óptica y fotónica. Como sugiere la historia principal de OPN de este mes, el déficit potencial de técnicos fotónicos, los trabajadores calificados que ensamblan, configuran, prueban y mantienen equipos ópticos, es especialmente preocupante.

La escasez de técnicos en óptica y fotónica no es noticia. Pero el reciente crecimiento del campo ha dado al problema una nueva urgencia. Solo en los Estados Unidos, según un estudio de 2021 de AIM Photonics, podrían surgir unas 2.200 nuevas ofertas de trabajo para técnicos de ingeniería calificados cada año hasta el final de la década. Ese número supera ampliamente tanto los recursos educativos actuales para capacitar a dicho personal como la cantidad de estudiantes interesados.

El desafío de la fuerza laboral se extiende más allá de la escasez de técnicos. Varias compañías emergentes (startups) con las que estoy involucrado, por ejemplo, informan dificultades continuas para reclutar ingenieros ópticos calificados. Los horizontes en rápida expansión de la tecnología cuántica han creado una necesidad imperativa para definir y dotar de personal una nueva “fuerza laboral cuántica”. Y el problema cruza las fronteras internacionales. En su agenda estratégica 2021-27, la plataforma tecnológica europea Photonics21 citó la formación académica y profesional adecuada y el desarrollo de habilidades como un desafío “paneuropeo” clave.

Afortunadamente, nuestra comunidad está tomando medidas concretas para superar tales desafíos. Esos pasos incluyen los esfuerzos de personas dedicadas que instruyen y enseñan en unos 20 colegios comunitarios en los Estados Unidos que brindan capacitación técnica. Un nuevo programa financiado por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos, AmeriCOM, está poniendo en juego fondos significativos para ampliar el número de tales programas, especialmente en óptica de precisión. En Europa, iniciativas como los esfuerzos de formación y reentrenamiento profesional de PhotonHub Europe y el centro de carrera Carla están ampliando la educación profesional en fotónica en múltiples niveles.

Estos esfuerzos, y otros, merecen el apoyo de todos en la comunidad óptica y fotónica. Éstos ofrecen un excelente ejemplo de lo que la colaboración académico-industrial puede hacer para avanzar en nuestro campo.

Finalmente, me gustaría enfatizar otra parte fundamental de la construcción de la fuerza laboral del mañana: comenzar con los más jóvenes. El alcance a los estudiantes de secundaria e incluso de primaria, para familiarizarlos con el poder y la emoción de la tecnología basada en la luz, puede despertar un interés y compromiso de por vida. Los capítulos estudiantiles de Optica, que trabajan a través de iniciativas como el Día Internacional de la Luz, han sido emisarios particularmente efectivos de la ciencia de la luz hacia estas importantes audiencias jóvenes. Espero con ansías el día en que, confrontados con la pregunta inevitable: «¿Qué quieres hacer cuando seas grande?», los estudiantes más brillantes respondan: “¡Quiero trabajar en fotónica!”

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